Casi nadie abandona el entrenamiento auditivo porque un ejercicio le supere. Se abandona porque un martes no da tiempo, el miércoles tampoco, y el jueves ya cuesta volver. Un reto diario existe para resolver ese problema y no otro: es corto a propósito, cambia solo, y está ahí esperando sin que tengas que decidir qué practicar hoy.
Son 4 ejercicios encadenados que suben de dificultad. Lo interesante es cómo se eligen: no salen al azar para cada jugador, sino de una semilla calculada a partir de la fecha. Todo el que entra hoy se encuentra el mismo reto que tú, y eso es lo que hace que comparar puntuaciones signifique algo.
El orden tampoco es decorativo. Se abre con escucha fácil, que funciona como calentamiento —el oído necesita un minuto para ajustarse, igual que cualquier otro sentido, y empezar por lo difícil solo produce frustración temprana—. Después sube, y el último tramo es el reto técnico de verdad. La dificultad se ajusta además a tu nivel: el reto de un aprendiz y el de alguien avanzado no pesan lo mismo.
Si quieres el recorrido ordenado en vez de un reto suelto al día, está en la guía de entrenamiento auditivo.