El paneo es la herramienta de mezcla que más resultado da por menos esfuerzo, y la que más se ignora. Antes de tocar un ecualizador, dos instrumentos que se pisan dejan de pisarse simplemente porque están en sitios distintos: el oído los separa por posición igual que separa dos voces en una habitación. Mucha mezcla que suena apelotonada no tiene un problema de frecuencias, tiene a todo el mundo apiñado en el centro.
Stereo Space entrena esa decisión de la forma más directa posible: suena un instrumento y tienes que ponerlo donde va, con un catálogo de 16 instrumentos y audio real. Usa auriculares: sin ellos el ejercicio no tiene sentido.
Bombo, caja, bajo y voz principal van al centro, y esto es de lo poco en mezcla que se acerca a una regla. Hay dos motivos y ninguno es estético: son los elementos con más energía, y mandarlos a un lado desequilibra la mezcla; y las frecuencias graves paneadas pierden potencia al sumarse a mono, que es como te va a escuchar más gente de la que crees. El resto sí es criterio, y por eso el juego valida por categoría y no por el grado exacto.
Técnicamente sí, pero no mide nada. En altavoces la posición percibida depende de dónde te sientas y de la sala; unos auriculares cualesquiera son mejores que unos monitores mal colocados para este ejercicio concreto.
El Modo Identificar y los dos primeros tramos de Mix Master, sin cuenta. Solo el tramo Productor requiere Pro.
Porque no existe un grado correcto. Una guitarra rítmica puede ir a las diez o a las once en punto y las dos son decisiones defendibles; lo que sí es un error es dejarla en el centro peleándose con la voz.
Sirve especialmente. Una parte enorme del consumo es con auriculares baratos o en un altavoz mono, y un campo estéreo construido a base de trucos es justo lo que se desmonta en esos dos casos.
Hay un ancho de verdad y uno de mentira, y la diferencia la explica la guía de imagen estéreo. Por qué se cancela lo segundo al pasar a mono, en la de fase y polaridad.