El vocabulario del sonido

Cálido, brillante, con punch, amplio, suave, aireado. Son las palabras que aparecen en cualquier conversación sobre mezcla y las que más desconciertan al principio, porque suenan a impresión personal y no a descripción técnica. Pero funcionan: dos ingenieros que no se conocen pueden ponerse de acuerdo en que una toma necesita más cuerpo, y actuar en consecuencia.

Funcionan porque cada adjetivo apunta, con bastante consistencia, a una propiedad concreta. «Cálido» suele ser energía en los medios-graves, la zona que da cuerpo. «Brillante», la parte alta del espectro, donde vive el detalle. «Amplio» describe diferencias entre los dos canales. «Con punch» no es cuestión de frecuencia sino de tiempo: transitorios conservados, un golpe que llega entero antes de que nada lo aplaste.

Esa última distinción es la que más rendimiento da: dos de los seis adjetivos no hablan de frecuencia en absoluto. Confundir un problema de dinámica con uno de ecualización es de los errores que más tiempo hacen perder, porque te lleva a mover la herramienta equivocada durante media hora.

Para entrenar el reconocimiento, Mix Match te hace emparejar sonidos por carácter. Para la traducción a frecuencias concretas —con cada banda escuchable— la guía del espectro; y para la parte de tiempo, la de compresión.