El salto más grande al aprender a mezclar no es técnico, es de vocabulario. Mientras lo único que puedes decir de una pista es que «suena rara», no hay forma de decidir qué tocar. En cuanto puedes decir que suena nasal, o delgada, o demasiado ancha, la decisión se vuelve evidente: cada uno de esos adjetivos apunta a una zona y a una herramienta.
Mix Match te da sonidos y tienes que emparejarlos por su carácter: brillante con brillante, cálido con cálido. Es fácil de explicar y sorprendentemente difícil al principio, porque obliga a separar la cualidad de un sonido de lo que el sonido es — a oír que un bombo y una voz pueden compartir carácter sin parecerse en nada.
Dos cosas que rinden al practicarlo: sesiones de diez minutos en vez de sesiones largas, porque el oído se fatiga y a partir de cierto punto las respuestas empeoran dentro de la misma sesión; y los mismos auriculares durante una temporada, porque lo que estás construyendo es una referencia interna y cambiar de sistema cada día la desdibuja.
No. Lo que se entrena es percepción de timbre y de producción, no armonía. Un oyente atento sin formación puntúa igual de bien que alguien con conservatorio.
Parte del catálogo del Artist Pool, música real de artistas independientes, y parte de material producido para el juego. No hay loops de librería genéricos en los niveles que importan.
Los primeros niveles de cada serie se juegan sin cuenta; los últimos, los de discriminación fina y época, requieren Pro.
Explorar es el catálogo de caracteres sonoros con sus definiciones y procesos; Mix & Match es el ejercicio que comprueba si los distingues de oído. Uno enseña y el otro mide.
Si quieres la traducción de cada adjetivo a frecuencias concretas, está en la guía de rangos de frecuencia, donde además puedes escuchar cada banda aislada. El catálogo de caracteres sonoros vive en Explorar, y el carácter que aporta cada tipo de distorsión, en la guía de saturación.