Por Mónica Andrade
Afinación: por qué el afinador dice que está bien y la mezcla suena desafinada
Qué es un cent y cuántos se notan, cómo contar batidos para medir desafinación sin oído absoluto, por qué el temperamento igual deja las terceras catorce cents altas y por qué desafinar capas ensancha en agudos y enturbia en graves.
Un afinador mide una nota sola
El afinador da una respuesta binaria —verde o rojo— y esa respuesta engaña por dos motivos distintos. El primero es de escala. La aguja se mueve en cents, que son las centésimas de un semitono: 1200 en una octava. Un afinador decente resuelve un cent porque puede, no porque un cent importe.
El segundo es el que de verdad cuenta, y no se arregla con un aparato mejor: un afinador mide el fundamental de una nota sola, y lo que tú llamas desafinación casi nunca es el fundamental. Es lo que ocurre cuando dos cosas suenan a la vez y se cruzan sus armónicos, que son múltiplos exactos de cada fundamental. El desajuste en cents es el mismo en todos los armónicos —es una proporción—, pero el conflicto no: el quinto armónico choca cinco veces más deprisa que el fundamental. Por eso dos pistas pueden dar verde las dos y sonar ásperas juntas.
El batido: la desafinación se cuenta, no se opina
Cuando dos notas casi iguales suenan a la vez no oyes dos alturas: oyes una sola que sube y baja de volumen. Ese vaivén se llama batido y late exactamente a la diferencia entre las dos frecuencias. Un la de 440 Hz contra otro de 442 bate dos veces por segundo. Ninguna de las dos ondas cambia de nivel en ningún momento; el vaivén sale de sumarlas.
Aquí está la parte útil, y es la que casi nunca se cuenta: el batido se mide en hercios y la desafinación en cents. Como un cent es una proporción y no una cantidad fija, los mismos cents producen batidos completamente distintos según la altura a la que ocurran.
| Dos notas separadas 5 cents | Baten a | Qué oyes |
|---|---|---|
| 55 Hz — un bajo grave | 0,16 Hz | Un vaivén cada seis segundos. Parece deriva o inestabilidad, no desafinación |
| 220 Hz — una voz grave | 0,64 Hz | Un temblor lento, del orden de un chorus muy suave |
| 880 Hz — un pad, un coro | 2,5 Hz | Movimiento y densidad. Es justo el efecto que busca un unísono desafinado |
| 3 kHz — la presencia de una voz | 8,7 Hz | Aspereza. Ya no se lee como movimiento, se lee como que algo está mal |
De esa tabla salen dos consecuencias que gobiernan media mezcla. La primera: el mismo desajuste que arriba suena a anchura, abajo suena a que el nivel se mueve solo. La segunda: cuando un acorde suena áspero, el culpable no está en los fundamentales —que es donde miras— sino arriba, donde los armónicos baten deprisa.
El temperamento igual reparte el error
Los intervalos que el oído reconoce como puros son proporciones de números pequeños: la octava es 2:1, la quinta 3:2, la tercera mayor 5:4. Con esas proporciones, algunos armónicos de las dos notas caen exactamente en la misma frecuencia y no hay batido en absoluto. Eso es lo que se oye como «limpio».
El temperamento igual —el de cualquier teclado, cualquier sintetizador y cualquier traste— no usa esas proporciones. Divide la octava en doce pasos idénticos para que se pueda tocar en cualquier tonalidad sin reafinar nada, y ese reparto obliga a falsear todos los intervalos menos la octava.
| Intervalo | Puro | Temperamento igual | Error |
|---|---|---|---|
| Octava (2:1) | 1200,00 | 1200 | 0 |
| Quinta (3:2) | 701,96 | 700 | −1,96 |
| Cuarta (4:3) | 498,04 | 500 | +1,96 |
| Tercera mayor (5:4) | 386,31 | 400 | +13,69 |
| Tercera menor (6:5) | 315,64 | 300 | −15,64 |
| Séptima (7:4) | 968,83 | 1000 | +31,17 |
La quinta se falsea dos cents y nadie lo ha notado nunca. La tercera mayor se falsea casi catorce, y ahí está el asunto. Toca un la grave y su tercera mayor en un teclado: el quinto armónico del la cae en 550 Hz y el cuarto armónico de la tercera temperada cae en 554,4. Baten cuatro veces por segundo. Ese temblor es toda la distancia que hay entre un acorde que «suena bien» y uno que «suena a teclado».
La consecuencia práctica es concreta: cuando un acorde sostenido suena sucio y todo está afinado, la sospechosa es la tercera. Quitarla del pad y dejársela a la voz o a un instrumento con vibrato —que no sostiene una altura fija y por tanto no bate— resuelve más veces que ecualizar. Y es la razón, no la única pero sí la principal, de que las guitarras con distorsión se toquen en quintas: la quinta casi no bate, y una saturación multiplica los armónicos, así que multiplica también los choques que hubiera entre ellos.
Desafinar a propósito: ancho arriba, barro abajo
El unísono desafinado —dos o más copias del mismo sonido separadas unos cents— es el recurso más usado de la producción moderna y el peor dosificado. Funciona por lo del batido: en la zona media y aguda produce un movimiento lo bastante rápido como para que el oído lo lea como anchura y densidad en vez de como error.
Abajo hace lo contrario, y por el mismo motivo. Dos bajos separados 5 cents en 45 Hz baten una vez cada ocho segundos: durante cuatro segundos suman y durante otros cuatro se cancelan parcialmente. Eso no es anchura. Es un nivel que se mueve solo, un limitador persiguiéndolo y un grave que en cada escucha parece distinto.
- Desafina lo que vive por encima de unos 300 Hz y deja el registro grave con una sola fuente. Es la misma regla que manda centrar el bajo y no ensancharlo, y por la misma física.
- Si el sintetizador trae detune global, no lo apagues: filtra el grave de las voces desafinadas y deja pasar entero solo uno de los osciladores. Conservas la anchura arriba y recuperas un grave estable.
- Un doble de voz grabado dos veces se desafina solo, y eso es lo que lo hace ancho. Afinarlo duro a la misma rejilla que la principal es la manera más rápida de convertir dos tomas en una sola voz gruesa.
- Detune y chorus no son lo mismo. Un chorus modula un retardo, y al variar el retardo varía la altura: el parecido no es casual, pero además duplica y desplaza en el tiempo, con lo que trae relaciones de fase que un detune puro no tiene.
Sobre lo último, la guía de fase y polaridad explica qué pasa cuando dos copias de lo mismo llegan desplazadas; y sobre lo primero, la de imagen estéreo tiene el porqué de dejar los graves en el centro.
Cuando la referencia es la que se mueve
A440 es un acuerdo, no una constante física. Está normalizado, pero muchas orquestas tocan a 442 o 443, las grabaciones anteriores a los años cincuenta andan por donde sea, y cualquier cinta o vinilo reproducido a una velocidad ligeramente distinta llega transportado unos cents. Un sample sacado de ahí no está afinado a nada en concreto.
En una sesión eso se presenta siempre igual: un loop que no acaba de encajar y que no mejora ecualizando. Antes de tocar el ecualizador, comprueba la altura. Un loop 8 cents por debajo del resto no suena «desafinado» —suena mal sin que sepas por qué—, porque hay demasiadas notas a la vez para localizar un batido concreto.
La percusión también tiene altura
Un bombo con algo de cola no es ruido: tiene un fundamental, casi siempre entre 40 y 60 Hz, y ese fundamental cae en alguna nota. Si queda a un semitono del bajo, bate contra él unas tres veces por segundo cada vez que suena. El síntoma es el de siempre —«el grave no acaba de estar limpio»— con el añadido de que el ecualizador no lo arregla, porque los dos elementos están exactamente en la misma frecuencia.
Se comprueba dejando solos el bombo y el bajo y escuchando la cola: si tiembla, están cerca sin llegar. La solución es transportar el bombo unos semitonos hasta la tónica, la quinta o la octava, no ecualizarlo. La guía de kick y bajo trata el resto del reparto del registro grave, pero este paso va antes que todos: si las dos notas se pelean, ningún sidechain lo va a resolver.
Cómo entrenar esto
La habilidad que hace falta no es reconocer notas. Eso es oído absoluto, es raro y no sirve para nada de lo anterior. Lo que hay que entrenar es notar el batido y saber si va rápido o lento, y eso se aprende en minutos: es contar, no juzgar.
El ejercicio más corto que existe: en el piano online sostén una quinta y después la misma tónica con su tercera mayor. La quinta se queda quieta; la tercera tiembla. Ese temblor son los catorce cents del temperamento igual, y una vez que lo has oído a propósito ya no se puede dejar de oír en una mezcla.
Para trabajar con números, el afinador da la desviación en cents, que es la unidad de toda esta guía: canta una nota sostenida contra un instrumento y mira cuántos cents te separan del batido que estás oyendo. Y para el lado armónico —qué intervalo estás usando y qué le va a pasar— está Chord Cosmos, donde se construyen acordes y se escuchan con distintos instrumentos.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántos cents de desafinación se notan?
- Depende de si las notas suenan seguidas o a la vez. Tocadas una detrás de otra, un oído entrenado distingue unos 5 cents en la zona media y bastante peor en los extremos del espectro. Sonando a la vez es otra historia: ahí no hay que juzgar altura, sino notar el batido, y una diferencia de menos de un cent ya produce un vaivén audible en una nota sostenida. Por eso la afinación de un acorde se juzga muchísimo mejor que la de una nota sola.
- ¿Por qué mi guitarra está afinada al aire y los acordes suenan mal?
- Por dos motivos que se suman. El primero es la entonación: pisar una cuerda la estira y sube la nota, así que un instrumento afinado al aire puede estar alto al llegar a los trastes altos. Eso se corrige moviendo las selletas hasta que el armónico del traste doce y la nota pisada en ese traste coincidan. El segundo es el temperamento igual, que deja las terceras mayores casi 14 cents por encima de la tercera pura: un acorde con tercera bate aunque la guitarra esté perfecta. No es un fallo tuyo, es el precio de poder tocar en cualquier tonalidad.
- ¿Qué es un batido y cómo lo uso para afinar?
- Cuando dos notas casi iguales suenan a la vez, su suma sube y baja de volumen a un ritmo igual a la diferencia entre sus frecuencias: 440 y 442 Hz baten dos veces por segundo. Es una medida, no una impresión, y se cuenta con un reloj. Para afinar dos pistas entre sí, déjalas solas y mueve una hasta que el vaivén se haga tan lento que desaparezca. No hace falta oído absoluto ni saber qué nota es.
- ¿Merece la pena afinar a 432 Hz?
- Como decisión estética, si te gusta el resultado, adelante. Como afirmación sobre la salud o sobre frecuencias naturales, no hay nada que lo sostenga. La diferencia entre 440 y 432 son 32 cents, algo menos de un tercio de semitono: la música entera queda un poco más baja y por tanto un poco más oscura, y eso es todo lo que cambia. Si vas a hacerlo, hazlo en todo el proyecto: el problema real de 432 es acabar con la mitad de los samples en un sitio y la otra mitad en otro.
- ¿Hay que afinar el bombo a la tonalidad de la canción?
- Afinarlo exactamente a la tónica no hace falta; lo que hay que evitar es que quede cerca sin llegar. Un bombo con cola tiene un fundamental, normalmente entre 40 y 60 Hz, y si cae a un semitono del bajo bate contra él unas tres veces por segundo en esa zona: el síntoma es un grave que no se estabiliza y que el ecualizador no arregla, porque los dos elementos están en la misma frecuencia. La tónica, la quinta y la octava son sitios seguros.
- Afiné los dos dobles de la voz y ahora suenan más estrechos. ¿Por qué?
- Porque la anchura de un doble venía justamente de que las dos tomas no coincidían. Al llevarlas a la misma rejilla dejan de batir entre sí y el oído las funde en una sola voz más gruesa. Si quieres las dos cosas, corrige lo justo para que ninguna esté mal y deja las diferencias pequeñas; o afina fuerte solo la principal y deja respirar al doble. Corregir el mismo material dos veces con los mismos ajustes es la forma más rápida de convertir dos tomas en una.